{"id":348,"date":"2018-10-30T03:55:14","date_gmt":"2018-10-30T03:55:14","guid":{"rendered":"http:\/\/nastacloud.com\/demo\/fundacionluisanderson\/?p=348"},"modified":"2018-11-12T13:18:13","modified_gmt":"2018-11-12T13:18:13","slug":"el-fracaso-de-la-muerte-que-no-borra-la-vida-de-luis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacionluisanderson.org\/index.php\/2018\/10\/30\/el-fracaso-de-la-muerte-que-no-borra-la-vida-de-luis\/","title":{"rendered":"El fracaso de la muerte que no borra la vida de Luis"},"content":{"rendered":"<p>A veces se te cruzan personas con las que intuyes coincidencias antes de intercambiar palabras. Pero cuando compruebas que se comparten pensamientos e inquietudes, anhelas la charla.\u00a0 Esa debi\u00f3 ser la sensaci\u00f3n que tuve al conocer a Luis Anderson ya que, por encima de los prejuicios ideol\u00f3gicos, seguramente rec\u00edprocos, quise conversar con \u00e9l.<\/p>\n<p>Debi\u00f3 ser en Pittsburgh a mediados de septiembre de 1997 durante el Congreso de la AFL-CIO en el que Bill Clinton intervino defendiendo la \u201cFast Track\u201d para conclu\u00edr cuanto antes los acuerdos de libre comercio con pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. El presidente utiliz\u00f3 para defenderla el temor a la creaci\u00f3n de la moneda \u00fanica europea, el euro; arguyendo que con la nueva divisa la Uni\u00f3n Europea le disputar\u00eda a los EE.UU. una buena parte del comercio mundial, empezando por la que consideraba su \u00e1rea de mercados inviolable, Latinoam\u00e9rica. Lamentablemente sobreestim\u00f3 a los europeos, puesto que no hemos sido capaces de trazar y asumir una pol\u00edtica comercial com\u00fan, que junto con otras pol\u00edticas tambi\u00e9n supranacionales hubiesen dado m\u00e1s solvencia a la Uni\u00f3n Monetaria y Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Tampoco fueron muy sutiles los sindicalistas norteamericanos al oponerse a los acuerdos y dieron la impresi\u00f3n (tal vez lo pensaban realmente) de estar defendiendo m\u00e1s el proteccionismo de los est\u00e1ndares laborales en Norteam\u00e9rica que preocupados sinceramente por la sobreexplotaci\u00f3n de los latinoamericanos. Observ\u00e9 los gestos de Luis y en un descanso del congreso y me aventur\u00e9 a darle mi opini\u00f3n al respecto, y a\u00fan me aport\u00f3 m\u00e1s razonamientos que perfilaron mucho mejor lo que yo pensaba. No estaba, no est\u00e1bamos contra el libre comercio. Como muy bien vinieron a decir all\u00e1 por los a\u00f1os veinte pioneros del socialismo, por ejemplo, el argentino Juan B. Justo (s\u00ed, adem\u00e1s de las insignes figuras europeas del movimiento obrero, hubo l\u00edderes de gran lucidez en Am\u00e9rica del Sur) el proteccionismo engendraba la peor y m\u00e1s antinatural de las solidaridades: la de obreros y patronos de un pa\u00eds contra obreros y patronos de otros pa\u00edses, generalmente m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>Anderson explicaba muy bien que el subcontinente ten\u00eda derecho a recibir nuevas inversiones para su desarrollo, al tiempo que eran totalmente leg\u00edtimas las aspiraciones de sus trabajadores a disponer de empleos retribuidos dignamente y con derechos. Es decir, que la solidaridad no puede confundirse con la caridad. Esta se ejerce verticalmente, los de arriba para con los de abajo remedi\u00e1ndoles circunstancialmente sus miserables condiciones de vida, pero sin alterar la jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p>Para Luis, para quienes nos reclamemos sindicalistas, la solidaridad es horizontal y vincula a los trabajadores reconoci\u00e9ndose mutuamente como sujetos de los mismos derechos a\u00fan viviendo en situaciones y contextos diferentes; y precisamente compartiendo ese af\u00e1n por superar las diferencias que emanan de las injusticias nos unimos en un proyecto emancipatorio que lucha por la igualdad en un mundo m\u00e1s justo e igualitario. Esa es a fin de cuentas la raz\u00f3n de ser del movimiento sindical internacionalista. En consecuencia, era partidario del equilibrio entre mercado y democracia; y tal vez guiado de esa manera de pensar la globalizaci\u00f3n aspiraba tambi\u00e9n a que Mercosur pudiera alg\u00fan d\u00eda parecerse a la Uni\u00f3n Europea. Me maravill\u00f3 encontrar a un sindicalista americano m\u00e1s europe\u00edsta que muchos compa\u00f1eros de Europa.<\/p>\n<p>Esta fue una coincidencia tan b\u00e1sica que enseguida suscit\u00f3 otros asuntos relacionados con retos inmediatos y de futuro a los que deb\u00eda enfrentarse el movimiento sindical.<\/p>\n<p>En Comisiones Obreras hab\u00edamos decidido en nuestro V\u00ba Congreso Confederal (diciembre 1991) solicitar el ingreso en la CIOSL. Nunca hab\u00edamos querido afiliarnos a ninguna organizaci\u00f3n mundial mientras fuesen la expresi\u00f3n de la divisi\u00f3n ideologizada de los bloques proyectada sobre el movimiento sindical. Optamos por la Confederaci\u00f3n Europea de Sindicatos desde su creaci\u00f3n en 1973 justamente por la vocaci\u00f3n unitaria y superadora de tales diferencias con la que naci\u00f3 y tras 17 a\u00f1os de vetos! fuimos admitidos el 14 de diciembre de 1990.<\/p>\n<p>Pero inmediatamente despu\u00e9s de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn indujimos el debate en el seno de CC.OO. acerca del nuevo escenario que tambi\u00e9n se perfilaba en el movimiento sindical mundial y el papel que en \u00e9l pod\u00eda desempe\u00f1ar la CIOSL. Mi primer viaje como Secretario General, en 1988, fue a la Comisi\u00f3n Europea para entrevistarme con Jacques Delors, a D\u00fcsseldorf\u00a0 a continuaci\u00f3n para reiterarle nuestra petici\u00f3n al entonces presidente de la CES y de la DGB, Ernest Breit; visit\u00e9 despu\u00e9s a varios sindicatos afiliados a la CES que nos hab\u00edan brindado su apoyo desde nuestra primera solicitud y a otros que hab\u00edan mostrado m\u00e1s reticencias para darles a conocer los cambios operados en CC.OO. a ra\u00edz de nuestro IV\u00ba Congreso. Tras dejar claramente establecidas nuestras preferencias en pol\u00edtica internacional, fuimos posteriormente, en marzo de 1989, a Mosc\u00fa y Praga para deshacer un malentendido creado por alg\u00fan dirigente anterior y dejarle meridianamente claro a la direcci\u00f3n de la FSM (a la real y a la formal) que CC.OO. jam\u00e1s pertenecer\u00eda a esa confederaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por fin entramos en la CIOSL en junio de 1996 y consideramos que con quien ten\u00edamos que estrechar relaciones en primer lugar era con la ORIT; precisamente para superar posibles reticencias dado que CC.OO. hab\u00eda mantenido relaciones bilaterales asiduas con bastantes sindicatos del \u00e1rea y quisimos dejar claro desde el principio nuestro respeto y lealtad a la organicidad encarnada en la ORIT. Inteligencia que tambi\u00e9n le debemos (y al menos personalmente agradecer\u00e9 siempre) a Enzo Friso, quien antes como vicesecretario y despu\u00e9s ya como secretario general de la CIOSL, primero ayud\u00f3 a CC.OO. en el proceso hacia su incorporaci\u00f3n y a continuaci\u00f3n nos orient\u00f3 en la que consideraba mejor manera de cristalizar nuestra aportaci\u00f3n en el seno de la CIOSL.<\/p>\n<p>Por aquellas fechas acababa de publicarse el libro que recog\u00eda unas conversaciones entre Bruno Trent\u00edn y Anderson. Antes de tenerlo en mis manos, tuve la oportunidad de coincidir con Trent\u00edn en una de las \u00faltimas reuniones de la Comisi\u00f3n Ejecutiva de la CES a la que asisti\u00f3 antes de abandonar la secretaria general de la CGIL y me transmiti\u00f3 las excelentes impresiones que hab\u00eda sacado del \u201cDi\u00e1logo\u201d mantenido con Luis. Bruno, que no era dado a efusividades, me reconoci\u00f3 que hab\u00eda apreciado en Anderson una notable claridad de ideas tanto para abordar el conflicto Norte- Sur (que se revelaba con toda su crudeza y colosales dimensiones tras la Guerra Fr\u00eda) como la inexcusable renovaci\u00f3n que deb\u00eda acometer el sindicalismo as\u00ed en Europa como en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Reconozco tambi\u00e9n yo que ese \u201canticipo\u201d que me brind\u00f3 Trent\u00edn me dio cierta ventaja la primera vez que le abord\u00e9 y la segu\u00ed aprovechando un par de meses despu\u00e9s en Isla Margarita. All\u00ed volvimos a coincidir con motivo de una Cumbre Iberoamericana. No se ahorr\u00f3 su socarroner\u00eda, envuelta en un comentario cari\u00f1oso, cuando intervino justo tras de m\u00ed.<\/p>\n<p>Pero una vez dejamos la tribuna y pudimos apartarnos para charlar no dej\u00f3 de sorprenderme en todo momento. Para empezar, me habl\u00f3 de sindicalismo socio-pol\u00edtico que es precisamente uno de los principios fundamentales de CC.OO. con los que nos hemos definido desde la lucha antifranquista. Francamente, no conoc\u00eda hasta entonces a nadie que contemplase tan expl\u00edcitamente como Comisiones Obreras esa dimensi\u00f3n del sindicalismo; y m\u00e1s me sorprendi\u00f3 cuando me explic\u00f3 el significado que \u00e9l le daba. Conceb\u00eda el car\u00e1cter sociopol\u00edtico del sindicato de manera muy similar a la nuestra, partiendo de que la lucha por mejorar la distribuci\u00f3n entre salarios y beneficios no agotaba, ni mucho menos, la lucha por la equidad.\u00a0 Era preciso que el movimiento sindical asumiese como indisociable de la lucha en los puestos de trabajo, el empe\u00f1o por lograr derechos de ciudadan\u00eda como una educaci\u00f3n universal p\u00fablica y de calidad para que la igualdad de oportunidades no se quedase en mera ret\u00f3rica; el derecho a la salud o a vivir en condiciones de habitabilidad dignas y medioambientales sostenibles.\u00a0 Para concluir que tal desarrollo sociopol\u00edtico del sindicato comportaba a su vez afianzar su autonom\u00eda e independencia respecto de partidos y gobiernos. A\u00fan m\u00e1s convencido estaba de profundizar en la independencia sindical dada la amarga realidad en la que partidos que se dec\u00edan \u201chermanos\u201d del movimiento sindical y gobiernos hab\u00edan defraudado reiteradamente las esperanzas de construir sociedades m\u00e1s justas e inclusivas en pa\u00edses de ambas orillas del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Era Luis Anderson de los que no se anclaban en las certezas del pasado para no desasosegarse pensando el futuro, m\u00e1s incierto cuanto m\u00e1s se aproximaba el siglo XXI. Ni se escudaba en las adversidades para eludir la reflexi\u00f3n autocr\u00edtica y asumir errores para promover la renovaci\u00f3n continua; aunque tuviese que esforzarse en comprender algo m\u00e1s tarde lo que al momento no supo entender y le hab\u00eda granjeado alg\u00fan que otro disgusto.<\/p>\n<p>Apenas volvimos a coincidir dos o tres veces antes de que terminase yo con los mandatos que hab\u00eda propuesto incluir por primera vez en los Estatutos de CC.OO. y lo ech\u00e9 en falta muchas veces: con la deriva deplorable del \u201cchavismo\u201d en Venezuela, los fiascos de Mercosur; las rencillas en la coordinaci\u00f3n del sindicalismo latinoamericano y tantos otros asuntos que, estoy seguro, nos segu\u00edan inquietando.<\/p>\n<p>Siendo yo de Orihuela puede quedar como un recurso ret\u00f3rico recurrente, entresacar de la Eleg\u00eda Ram\u00f3n Sij\u00e9, compuesta por Miguel Hern\u00e1ndez, el verso en el que requiere regresar a su amigo muerto porque \u201ctenemos que hablar de muchas cosas compa\u00f1ero del alma, compa\u00f1ero\u201d. Sin embargo, espero que estas abusivas (por extensas) l\u00edneas avalen que me qued\u00e9 con muchas ganas de seguir conversando con Luis.<\/p>\n<p>Al menos, quienes le conocimos podemos atestiguar quince a\u00f1os despu\u00e9s que la muerte, brusca y mezquina, fracas\u00f3 porque fue incapaz de borrar su vida.<\/p>\n<p><strong>Antonio Guti\u00e9rrez Vegara. Madrid, octubre 2018.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A veces se te cruzan personas con las que intuyes coincidencias antes de intercambiar palabras. Pero cuando compruebas que se comparten pensamientos e inquietudes, anhelas la charla.\u00a0 Esa debi\u00f3 ser la sensaci\u00f3n que tuve al conocer a Luis Anderson ya que, por encima de los prejuicios ideol\u00f3gicos, seguramente rec\u00edprocos, quise conversar con \u00e9l. 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