{"id":292,"date":"2018-10-29T00:10:23","date_gmt":"2018-10-29T00:10:23","guid":{"rendered":"http:\/\/nastacloud.com\/demo\/fundacionluisanderson\/?p=292"},"modified":"2018-11-21T03:03:07","modified_gmt":"2018-11-21T03:03:07","slug":"luis-anderson-de-dirigente-sindical-de-la-ctrp-a-ministro-de-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacionluisanderson.org\/index.php\/2018\/10\/29\/luis-anderson-de-dirigente-sindical-de-la-ctrp-a-ministro-de-trabajo\/","title":{"rendered":"Luis Anderson de dirigente sindical de la CTRP a Ministro de Trabajo"},"content":{"rendered":"<p>Conoc\u00ed a Luis Anderson por el a\u00f1o 1975 cuando me iniciaba como funcionario del Instituto Paname\u00f1o de Estudios Laborales (IPEL) del Ministerio de Trabajo y Bienestar Social del momento. En esos a\u00f1os el IPEL estaba ubicado en la parte superior del restaurante Boulevard Balboa, sitio de encuentro y tertulias de pol\u00edticos de todos los signos que se reun\u00edan peri\u00f3dicamente a \u201carreglar el pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>En el mismo edificio estaba el local de la Confederaci\u00f3n de Trabajadores de la Rep\u00fablica de Panam\u00e1 (CTRP) y de algunos sindicatos filiales como el SITRAPRODEC de Pablo Arosemena. En esos a\u00f1os Luis frecuentaba la sede de la CTRP como dirigente del Sindicato de las Fuerzas Armadas Local 907 y de la Federaci\u00f3n de Trabajadores Democr\u00e1ticos, afiliados a la CTRP.<\/p>\n<p>El nuevo C\u00f3digo de Trabajo de 1972 y la labor del IPEL creado en 1974 hab\u00edan dado un gran impulso al surgimiento de nuevos sindicatos y al proceso de negociaci\u00f3n colectiva en Panam\u00e1, dos pilares de los principios y derechos fundamentales en el trabajo, reconocidos por los constituyentes de OIT como derechos humanos en la Declaraci\u00f3n de OIT de 1998.<\/p>\n<p>Eran a\u00f1os de gran efervescencia pol\u00edtica y social signados a nivel mundial por la guerra fr\u00eda, lo cual ten\u00eda una gran repercusi\u00f3n sobre el movimiento sindical paname\u00f1o. A nivel nacional se reproduc\u00edan las tres grandes corrientes sindicales internacionales: la CNTP\/CPUSTAL\/FSM, la CIT\/CLAT\/CMT y la CTRP\/ORIT\/CIOSL, m\u00e1s un grupo de organizaciones independientes. Pero en el pa\u00eds -como en el \u00e1mbito mundial- imperaba entre los dirigentes de primer nivel una relaci\u00f3n de \u201ccoexistencia pac\u00edfica\u201d, adem\u00e1s del respeto y reconocimiento mutuo en una din\u00e1mica sindical que daba espacio para todos, alentada adem\u00e1s por una agenda pol\u00edtica de descolonizaci\u00f3n que un\u00eda al pa\u00eds y por un mecanismo de coordinaci\u00f3n intersindical emergente que era el Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (CONATO).<\/p>\n<p>Para esos a\u00f1os dentro de la CTRP se mov\u00edan al menos dos corrientes sindicales. Una m\u00e1s apegada a las directrices del Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre de la AFLCIO y otra corriente renovadora que propon\u00eda un sindicalismo m\u00e1s pluralista, cr\u00edtico e independiente. La m\u00e1s clara expresi\u00f3n de esa visi\u00f3n alternativa o \u201cforcejeo interno\u201d se vio en el XV Congreso Nacional Ordinario de la CTRP en mayo de 1979, cuando el entonces Secretario General de la CTRP el dirigente Phillip Dean Butcher, buscaba su reelecci\u00f3n, y un grupo de dirigentes j\u00f3venes en ese momento, le disputaron con piquetes, pancartas y consignas en el local del congreso (en el hotel Continental), su derecho a participar en la direcci\u00f3n de la CTRP (manifestaci\u00f3n nunca antes vista en la historia de la CTRP). En ese movimiento alternativo, liderado por Pablo Arosemena, participaban dirigentes como Aniano Pinz\u00f3n y Guillermo Puga, que a\u00f1os despu\u00e9s fueron los l\u00edderes de la CTRP; siendo este \u00faltimo su actual Secretario General.<\/p>\n<p>Este movimiento marc\u00f3 un hito en la historia posterior de la CTRP, cuya propuesta de cambio qued\u00f3 plasmada en un documento del SINTRAPRODEC presentado a las bases bajo el t\u00edtulo \u201cLas contradicciones de la sociedad paname\u00f1a y los problemas del movimiento obrero nacional: por qu\u00e9 un cambio en la CTRP?\u201d. El documento cerraba con algunas consignas que clamaban, entre otras cosas: \u201cPor una dirigencia comprometida con los trabajadores\u201d; \u201cPor una democracia sindical sin trabas\u201d; \u201cPor un sindicalismo beligerante y nacionalista\u201d; \u201cPor una educaci\u00f3n obrera m\u00e1s objetiva y profunda\u201d; \u201cPor un sindicalismo unitario, liberador, popular, consultivo, representativo y participativo\u201d.<\/p>\n<p>La integraci\u00f3n de ideas progresistas en el quehacer de la organizaci\u00f3n impuls\u00f3 la renovaci\u00f3n de las estructuras y el liderazgo de la CTRP a nivel nacional. Y en ello contribuy\u00f3 enormemente el contexto de la lucha nacional por el desmantelamiento del enclave colonial norteamericano enquistado en Panam\u00e1 desde 1903. En esa lucha por la recuperaci\u00f3n del canal y la soberan\u00eda paname\u00f1a estuvo muy presente el movimiento sindical paname\u00f1o y sus principales l\u00edderes, con un papel destacado de Luis Anderson, sin haber comandado todav\u00eda la CTRP.<\/p>\n<p>En aquella coyuntura, el General Omar Torrijos, reconociendo las capacidades y liderazgo sindical de Luis Anderson en la antigua \u201cZona del Canal\u201d lo incorpora al equipo negociador de los tratados del Canal de Panam\u00e1, que finalmente se firman el 7 de septiembre de 1977, bajo el t\u00edtulo de \u201cTratados Torrijos \u2013 Carter.<\/p>\n<p>Anderson fue elegido Secretario General de la CTRP en el 16\u00b0 Congreso de la CTRP en septiembre de 1981 y durante su corta trayectoria al frente de la organizaci\u00f3n propici\u00f3 una apertura a la incorporaci\u00f3n de nuevas ideas y dirigentes a la gesti\u00f3n de la CTRP, lo cual dio un gran impulso renovador a sus estructuras, programas y a su relaci\u00f3n con el resto del sindicalismo nacional y continental.<\/p>\n<p>En agosto de 1982 fue nombrado Vice Ministro de Trabajo, cargo que desempe\u00f1\u00f3 poco tiempo porque en noviembre de 1983 fue electo Secretario General de la ORIT. En dos a\u00f1os Luis hab\u00eda hecho un recorrido por tres cargos de alto nivel entre dirigente sindical y funcionario p\u00fablico.<\/p>\n<p>En la Administraci\u00f3n Presidencial del Dr. Nicol\u00e1s Ardito Barleta, iniciada el 1 de octubre de 1984, Luis Anderson fue designado como Ministro de Trabajo en reconocimiento a su gran trayectoria de dirigente sindical y luchador social. Recuerdo que nos reincorporamos al ministerio de trabajo el mismo d\u00eda, el 15 de enero de 1985, debido a razones parecidas. Luis dejaba temporalmente la Secretar\u00eda General de la ORIT y yo regresaba al pa\u00eds de una licencia por estudios de maestr\u00eda; y tuve el gran honor de ser merecedor de su confianza al designarme Director de Planificaci\u00f3n del Ministerio de Trabajo.<\/p>\n<p>Durante la ef\u00edmera gesti\u00f3n de Luis como Ministro de Trabajo introdujo una visi\u00f3n renovada en la administraci\u00f3n del trabajo. Incorpor\u00f3 la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica como herramienta de gesti\u00f3n ministerial con Jorge Marengo como Viceministro, creando la Oficina de Planificaci\u00f3n y otras unidades t\u00e9cnicas y administrativas para darle mayor efectividad a la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se adopt\u00f3 por primera vez un planteamiento de pol\u00edticas para dar mayor racionalidad y coherencia al quehacer institucional en los \u00e1mbitos de la pol\u00edtica laboral, del empleo y bienestar social, conforme a los principios establecidos en la Constituci\u00f3n y la ley.<\/p>\n<p>No obstante su procedencia sindical, Luis Anderson actu\u00f3 al frente del Ministerio de la manera m\u00e1s objetiva e imparcial en la relaci\u00f3n capital \u2013 trabajo y apoy\u00f3 equitativamente a todas las corrientes sindicales en el manejo de los programas institucionales al alcance de los trabajadores, como los servicios de educaci\u00f3n sindical financiados con el seguro educativo. Que yo recuerde, nunca hubo un reclamo sobre imparcialidad de parte de ninguno de los actores del mundo del trabajo. De ello pueden dar testimonio todos esos actores.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os 80 eran tiempos dif\u00edciles de la llamada \u201cd\u00e9cada perdida\u201d en Am\u00e9rica Latina y el Caribe. En esos a\u00f1os campeaban en la regi\u00f3n las doctrinas de las pol\u00edticas neoliberales impulsada por las instituciones financieras internacionales (IFIS). Esas doctrinas ten\u00edan -y tienen- un efecto nefasto sobre las condiciones de vida y de trabajo. Subrayaban que los derechos laborales y sus instituciones, como el sindicato, la negociaci\u00f3n colectiva y los salarios m\u00ednimos, son elementos que introducen \u201crigideces\u201d en el mercado de trabajo y afectan el empleo y la productividad; y por tanto hay que eliminar tales \u201cobst\u00e1culos\u201d.<\/p>\n<p>En otras palabras, el dogma neoliberal negaba con fuerza agresiva -y sigue negando- la validez y justicia de los principios y derechos fundamentales en el trabajo, que hoy se reconocen como piezas clave de los derechos humanos, tanto en la agenda de trabajo decente de OIT suscrita por las organizaciones de empleadores y trabajadores del mundo, como en el \u00e1mbito de la estrategia 2030 de las Naciones Unidas.<\/p>\n<p>Las IFIS impusieron de manera avasalladora en la regi\u00f3n una ola de reformas estructurales y laborales con base en el poder econ\u00f3mico y financiero de la banca, bajo lo que se denomin\u00f3 \u201cel consenso de Washington\u201d. Ni siquiera la OIT como custodio de las normas internacionales de trabajo pudo contener o amortiguar las reformas laborales regresivas. La maquinaria de las reformas se impon\u00eda por la fuerza del capital financiero; y la banca internacional era muy clara: si no hay reformas no hay dinero fresco.!!!<\/p>\n<p>Por supuesto que las fuerzas sociales paname\u00f1as, incluyendo un movimiento sindical atomizado, tampoco estaban en capacidad de contener esas reformas laborales y Luis Anderson lo sab\u00eda. Pero, adem\u00e1s, la direcci\u00f3n econ\u00f3mica del gobierno del momento estaba absolutamente convencida sobre el dogma de las reformas, lo cual pon\u00eda a Anderson en franca desventaja ante el Gabinete y el poder de las IFIS. Por tanto, sabiendo lo que ven\u00eda y en solidaridad con su clase trabajadora, renunci\u00f3 del cargo de Ministro de Trabajo en mayo de 1985.<\/p>\n<p>El movimiento sindical paname\u00f1o se moviliz\u00f3 unitariamente en contra de las reformas impuestas finalmente con las llamadas Ley \u201c3 en 1\u201d de marzo de 1986 que establecieron ajustes estructurales y la apertura en el sector agropecuario, industrial y la flexibilizaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n laboral.<\/p>\n<p>En esos tiempos la pol\u00edtica econ\u00f3mica paname\u00f1a ten\u00eda empe\u00f1o en atraer al pa\u00eds inversiones en la llamada industria maquiladora, conocidas en Centroam\u00e9rica por su avidez por la mano de obra barata y desprotegida. Y se part\u00eda de la premisa equivocada de que el principal desaliento u obst\u00e1culo a ese prop\u00f3sito era el C\u00f3digo de Trabajo y particularmente algunas disposiciones salariales y derechos que se extend\u00edan a los trabajadores a domicilio. Y como se esperaba que muchas de esas empresas utilizar\u00edan trabajadores a domicilio (como las textiles), los arquitectos de la reforma tuvieron la idea de declarar que a partir de ese momento los trabajadores a domicilio no se considerar\u00edan trabajadores, para efectos de la aplicaci\u00f3n del C\u00f3digo de Trabajo. Tremenda osad\u00eda, declararlos no trabajadores de un plumazo!!!. Pero as\u00ed qued\u00f3 escrito en la Ley N\u00b0 1 del 17 de marzo de 1986 en su art\u00edculo N\u00b0 7.<\/p>\n<p>Pero como en otras reformas laborales, si el diagn\u00f3stico es sesgado y dogm\u00e1tico, el resultado de la norma no ser\u00e1 efectivo ni exitoso. Y por supuesto, despu\u00e9s de esa reforma no s\u00f3lo no se instal\u00f3 ninguna otra maquiladora, sino que se fueron las que operaban en el pa\u00eds. Estas y otras reformas laborales dejaron una extraordinaria lecci\u00f3n a los actores pol\u00edticos y sociales paname\u00f1os; y es que si se desea lograr resultados exitosos en una reforma laboral, la misma debe responder objetivamente a los desaf\u00edos y problemas que se desean superar y deben ser fruto del consenso y no de la imposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Luis Anderson, dirigente sagaz y visionario y de gran sentido com\u00fan, anticip\u00f3 lo que ven\u00eda y decidi\u00f3 regresar a su verdadera trinchera, a seguir luchando por los intereses y derechos de los trabajadores de las Am\u00e9ricas, por un sindicalismo m\u00e1s fuerte y unitario y por una sociedad m\u00e1s democr\u00e1tica, equitativa y justa.<\/p>\n<p><strong>Miguel Del Cid, 12 de octubre de 2018.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conoc\u00ed a Luis Anderson por el a\u00f1o 1975 cuando me iniciaba como funcionario del Instituto Paname\u00f1o de Estudios Laborales (IPEL) del Ministerio de Trabajo y Bienestar Social del momento. 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